TALLER CONFIANZA EN LA NATURALEZA: LOS MALLOS DE RIGLOS

Ya lo decía Antonio Machado en su poema “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino…”  ¡Cuanto razón tenia! Participar en la I Lanzadera de Empleo y Emprendimiento Solidario de Huesca es un camino largo de autoconocimiento y de descubrir nuestras competencias, así que aprovechando el entorno privilegiado de la provincia altoaragonesa, decidimos romper la rutina de trabajo, y desplazarnos a la localidad de Riglos. Aparte contamos en nuestro equipo con Ignacio Notivoli, uno de los ambientólogos de la Lanzadera de Huesca y un gran aficionado y conocedor de la montaña, quién nos guió a lo largo de toda la ruta.

Nada más llegar al pueblo de Riglos nos distribuimos en parejas: una persona con mayor experiencia en la montaña con alguien menos acostumbrado. Cada uno era responsable de su pareja, así fue como dio comienzo nuestro Taller de Confianza y Seguridad.

Durante la ascensión a los Mallos, cada participante recogió un amuleto que una vez alcanzada la cima debía explicar al resto del grupo lo que para él representaba.  Después hicimos una serie de dinámicas de confianza y seguridad, algunas de las cuales compartimos a continuación.

DAR Y RECIBIR SENSACIONES

Divididos en dos grupos, uno de ellos cubría sus ojos con un antifaz, y el otro grupo debía proporcionar sensaciones agradables a su compañero o compañera. Descubrimos de otra manera los olores y sonidos de la naturaleza en todo su apogeo, gracias al cuidado y dedicación de nuestro acompañante.

BOTELLAS LOCAS

Nos dividimos en dos grupos para realizarla. Una persona situada en el centro con los pies juntos era zarandeada con cariño por el resto de los participantes. Ella debía confiar en el cuidado que en la tarea ponía su equipo, y éste trabajaba a su vez el sentido de la responsabilidad y la generación de confianza en otros.

 

PASEO A CIEGAS

Nos dividimos en parejas. Una persona llevaba el antifaz, privada del sentido de la vista. Su compañero ejercía de guía durante un breve paseo en el que se iban encontrando con diversas dificultades, que era necesario afreontar desde la confianza en el otro. 

 

DA EL SALTO

Nuestra compañera Isabel Campo, facilitadora de grupos, compartió con todos nosotros la dinámica “Da el salto”. Fue una de las dinámicas más divertidas y ajetreadas del día, y era necesario mostrar plena confianza para lanzarse al mar de manos que con firmeza y cariño acogían a los y las valientes.

Con todas estas dinámicas, el trabajo de hacer la ruta juntos y ayudándonos los unos a los otros, más el placer de compartir emociones y experiencias en un entorno natural privilegiado, hemos fortalecido nuestra seguridad y confianza personales, así como hacia el resto de los participantes de la Lanzadera. Fue un día inolvidable. Nuestro camino es largo en el aumento de nuestra empleabilidad, pero entre todos sabemos que lo vamos a conseguir. ¡Ahora somos más equipo!