¿Quién soy?

 

¿Quién soy?

Esta pregunta puede sonar a libro de autoayuda, a necesidad de encontrarse a uno mismo en mitad del bullicio que nos rodea… pero en realidad sólo es la pregunta que tenemos que hacernos cuando nos enfrentamos a una entrevista grupal.

Hemos llevado a cabo una dinámica de este tipo con el equipo de otra Lanzadera de Empleo y, sin duda, ha sido una de las experiencias más gratificantes que hemos tenido en este proyecto.

Cada uno de nosotros representaba un papel, aquel que le había sido asignado de manera aleatoria. Podíamos estar de acuerdo o no con ese personaje, pero lo importante no era eso, lo importante es cómo defendíamos esa postura, como de manera sibilina, astuta, argumentaria, educada y con imaginación, éramos capaces de defender una postura y cumplir con lo que se nos había solicitado.

Parece fácil pero no lo es, no sólo porque no somos actores ni actrices, va más allá de todo eso. La necesidad de ponernos de acuerdo trabajando en grupo, conocer los mecanismos de cómo funcionan estas sesiones de entrevistas, qué valoran los seleccionadores, controlar los tempos… Parece difícil pero no lo es, no lo es porque seguimos aprendiendo, porque seguimos en ese proceso de mejorar nuestra empleabilidad, porque somos conscientes de que entre mejor estemos preparados más oportunidades tendremos “ahí fuera”.  Dicen que el conocimiento es poder, pues sigamos actuando.

 

Gracias Lanzaderas.