Aprender a vendernos

Hemos empezado a hacer ejercicios de venta. Posiblemente el primero de una lista de diferentes formas de comercializar  un producto, servicio y, el más importante, a nosotros mismos. Esto implica hacer un alto en el camino para pensar quienes somos, qué queremos, cuales son nuestros valores. En definitiva una autoevaluación, tener en cuenta cómo nos vemos y cómo nos ven los demás.

 

 
 

En el caso que nos ocupa, cada uno de nosotros intentó convencer a un grupo de personas para que comprasen un producto que aparentemente no les interesaba o no lo podían utilizar por sus limitaciones. Se trataba de “dar la vuelta a la tortilla” y persuadir a nuestros posibles clientes que ese producto les era necesario y no podrían pasar sin ello. Algunos ejemplos: vender un abrigo a los tuaregs del desierto o un bocadillo de jamón a abuelas desdentadas.

 
 
 
 

Tuvimos que poner en marcha nuestra imaginación, sentido del humor, empatía y controlar nuestros nervios al hablar en público.

Paso a paso y con tesón y trabajo iremos mejorando.